Así fue la versión de Bjarne Riis
Lo más leído
1Las puertas que Pogačar le ha cerrado a Van der Poel 2Vauquelin salta de Arkea a Ineos GrenadiersBjarne Riis sacó al aire sus motivos en un libro excelente
Hace unos días sacamos un extracto íntegro escrito por Bijarne Riis en el que narra su ascensión a Hautacam en el Tour de 1996.
El relato es bueno, bien escrito, detallado, con impresiones personales y percepciones sobre los rivales.
Aquel día Riis jugó a ser Dios, voló alto y su alas se derritieron por el sol del triunfo.
De aquella infausta jornada mucho se ha dicho.
La expectación que levantó el post en cuestión y los comentarios generados son testigo.
Hace unos años, Cultura Ciclista sacó el libro “Nubes y claros” firmado en solitario por Bjarne Riis.
Es la historia de quien hoy manejó el destino de Alberto Contador.
Es una historia contada desde el principio y para quienes hayan leído los libros de Guimard y Fignon les resultará familiar.
Joven emprendedor, decidido por su carácter y circunstancias a sacarse las castañas de fuego desde bien joven que no duda en coger el macuto e irse a un inmundo apartamento de Luxemburgo desde el que construir su imperio.
Riis narra directamente sus frustraciones, éxitos, fracasos y momentos dulces.
[pro_ad_display_adzone id=»44267″]
El gran sabor del primer sueldo generoso, la escalada al estrellato mezclada con sus intrigas personales y la llamada que le cambió la vida. Es el retrato desde diferentes puntos de vista de una persona que mal que nos pese tiene mucho que ver con el ciclismo que vemos en la actualidad.
No en vano está al mando de una de las mejores estructuras del mundo desde hace unos doce años.
Por sus manos han pasado grandes ciclistas e incluso se han dado circunstancias complicadas, como la gestión de los problemas de cadena de Andy Schleck en Balès frente a Alberto Contador cuando sabía a ciencia cierta que el madrileño sustituiría al luxemburgués al frente del equipo.
Es curiosa la reiterada admiración que le dispensa a Laurent Fignon, de quien narra en primera persona su derrota en el Tour de 1989 frente a Greg Lemond, y digo que es curiosa porque el francés no admiró precisamente al danés, de quien siempre dijo que es el vivo ejemplo de cómo el dopaje puede hacer un caballo de carreras de un podenco.
| [pro_ad_display_adzone id=»36810″] | [pro_ad_display_adzone id=»36811″] | [pro_ad_display_adzone id=»36812″] |
En la obra Riis da su versión, entra en ciertos detalles e incurre en manifiestas contradicciones con otras obras, con las de Tyler Hamilton. Sería bonito un careo entre ambos un día.
Pero hasta que ese momento llegue, juguemos a utópicos, nos quedaremos con su versión, la leeremos y la creeremos más o menos. Juzguen ustedes mismos.
Imagen tomada de www.bt.dk








Es falso que Fignon hablase mal de Riis…Eran íntimos amigos desde los días del Systeme U…muchas vacaciones juntos buceando en plan matrimonios.De hecho Fignon llegó a imponer a Riis en alguna plantilla…..
Las cosas como son: no como nos gustaría que fueran.
Sinceramente he leído algo respecto a la decepción que los noventa le supusieron a Fignon y el ejemplo que puso fue el de Riis. Quizá ande errado.
Fignon fue un gran apoyo para que entrase en el equipo y le tuvo como imprescindible, por ejemplo en el famoso Tour de 1989, pero cuando saltaron las alarmas sobre Riis creo que fue crítico.
» Sería bonito un careo entre ambos un día. » qué?? el día del juicio final supongo, mientras tantos los muertos seguirán sin hablar hermano.
Disculpa, pero ¿qué culpa tuvo Bjarne Riis de que a Andy Schleck se le saliese la cadena?
No sé si es porque me gustan los villanos, pero me cae bien Riis. Su Hautacam fue imborrable con ese movimiento de látigo y tampoco se me va la mirada que le dedicó a Ulrich tras subirlo a Les Deux Alpes.
En cuanto al doping… muchos pensamos que en aquella época había barra libre y que hay que penalizar al que sí que tenía ventaja sobre los demás en este sentido (no sé si el danés contaba con unos medios desproporcionados sobre los demás).
Desconocía que El Profesor se hubiera enemistado con él en los años posteriores a Castorama, pero me gusta el reconocimiento que le dedica a Fignon.
En todo caso, todo el mundo destaca su mal carácter, pero no todos pueden (podemos) ser igual de simpáticos.