Daniel Mangeas vio venir a Indurain
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Esa voz singular y experta, presente en miles de tardes de julio en nuestros hogares, se le entiende entre los comentarios de los narradores.
Era Daniel Mangeas, el mítico speaker del Tour de Francia, con sus gafitas, su cabello blanqueado… cuántas veces hemos intuido su voz, ya en los años de Indurain, pero incluso antes, y hasta no hace muchos años.
Mangeas es un tipo de voz hueca, profundo francés y larga entonación.
Narra como lo vive. Su cantinela se oye, se intuye, en cualquier locución que se haga bajo el arco de una de las llegadas del Tour.
Este eterno optimista recibió en encargo de coger el micro de uno de los símbolos de “la France” por parte del director Albert Bouvet. Se situó en uno de los coches de vanguardia, por delante del pelotón, y empezó a canturrear “live” lo que allí pasaba.
Mangeas es al ciclismo una suerte de carbono 14 a la prehistoria.
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Ha estado en más de 800 etapas del Tour de Francia, ahí, in situ, en primera persona narrando para la gente lo que sucedía.
Un matrimonio de muchos años que le ha hecho testigo de muchos campeones, desde Eddy Merckx, nada menos, los ha visto a todos.
Daniel Mangeas estuvo en las etapas de los cinco Tours de Miguel Indurain, lo que nos da más de cien días en ruta con la caravana más grande del mundo.
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Sin embargo nos centramos en un día que no forma parte de su época gloriosa, pero que sí la anticipó, en especial para el speaker.
En este tweet los amigos de Miroir, la biblia ciclista durante décadas, nos recuerdan el comentario de Mangeas sobre Miguel Indurain y lo que había de venir.
Fue en la cima de Luz Ardiden, tras darle el último relevo a Greg Lemond y ganarle la etapa reina de los Pirineos en la antesala del tercer Tour del americano.
Indurain nunca dejó de crecer desde ese día, su estrella apuntaba al infinito y el narrador de la carrera le había echado el ojo.
Imagen: Urtekaria








Está en francés.