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Hugo Koblet en el momento más alto del «Pédaleur du charme»

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Así acuñó Hugo Koblet el apodo «Pédaleur du charme»

Hay una etapa que no está en los anales más extendidos del Tour de Francia pero que sin duda debería figurar, fue un día de julio de 1951, más de 70 años ya, en una etapa de esas considerada de transición, cuando Hubo Koblet acuñó el apodo que le acompañó durante toda su vida y que incluso dio título a una película estrenada hace doce años: «Pédaleur du charme».

Literalmente podríamos traducirlo como pedalista de encanto, o con encanto, en romano paladín diríamos que fue una «puta maravilla» verle rodar ese día.

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No había nacido el Jacques Anquetil estelar, que uno se le adelantaría en el tiempo de rodar como los ángeles.

Todo surgió por una crónica al día siguiente de aquella etapa, el 16 de julio de aquel año, del periodista Jacques Grello, quien habló de Hugo Koblet como «le Pédaleur du charme».

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Pero ¿qué hizo de extraordinario aquel suizo de encanto eterno?

Sucedió en una etapa entre Brive y Agen, un trayecto por el centro del hexágono en mitad del Tour con la mirada puesta en los inmediatos Pirineos.

La jornada de 140 kilómetros iba a ver algo extraordinario.

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En el kilómetro 30, Hugo Koblet atacaba con la sola compañía de Louis Deprez.

No sabía éste, en ese momento, que iba a ser el último sobre ruedas que iba a ver a Hugo antes de llegar a meta.

Por detrás no había unos cualquiera.

A los problemas mecánicos de Louison Bobet, pinchazos varios, se le unía el desconcierto del equipo francés.

Koblet, ganador días antes de la crono y el año anterior del Giro de Italia, iba haciendo camino, ya en solitario, con el viento en contra y la ventaja subiendo.

Ante lo dantesco de la imagen, todas las estrellas atrás y un tío solo metiendo tiempo delante, los primeros espadas echaron los gregarios a un lado y se pusieron a tirar.

En la ruleta entraban Fausto Coppi, Gino Bartali, Raphael Géminiani y Louison Bobet, ojo que hablamos de la crema de la época, de década, si me apuráis.

«¿Qué cojones hace el de adelante? no es posible» soltó Géminiani, cerca de su querido Clermont Ferrand, ante la solidez del suizo en punta.

Las figuras al comando sólo lograron una cosa, contener los daños en meta, que se quedaron en dos minutos y medio, con el complemento de un minuto de bonificación.

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Hugo Koblet no ganó el Tour ese día, pero «le Pédaleur du charme» empezó a hacerlo.

Se pondría líder en la etapa de Luchon, ya en Pirineos, a donde llegó escapado con Fausto Coppi.

Aquel Tour lo ganaría con 22 minutos sobre Géminiani, media hora ante Bartali y tres cuartos de hora más rápido que Coppi.

Aquellos eran días de miel y gloria para Hugo, lo que habría de venir fue triste y trágico, una de las historias más brutales de este deporte.

Imagen: RTVE

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Ara Lleida

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