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Francesco Moser en 5 esenciales

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Francesco Moser lo hizo casi todo bien

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No sé si fruto de la casualidad, si de forma inconsciente, Francesco Moser sigue a Fabian Cancellara en esta galería de grandes de siempre que rueda estos días por este mal anillado cuaderno.

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Francesco Moser, no lo vi en directo, pero su áurea seguía intacta en los años que empecé a ver ciclismo, a disfrutar de este deporte.

Un ciclista que, leyendo y releyendo, fue muchas cosas al mismo tiempo, un adelantado, un portento y también un poco tramposo.

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Pero vayamos al grano…

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La hora más rentable

Cuando Francesco Moser batió el récord de la hora de Eddy Merckx en México no tuvo suficiente.

Lo había dejado en 50 kilómetros altos, pero a los cuatro días quiso más, y firmó más de 51.

La tecnología como aliado

En esa tentativa, Moser torció la historia de este deporte y su propia evolución.

Se coronó con esos registros sobre una bicicleta histórica por sus geometrías y prestaciones rodando en un velódromo especialmente tratado para la ocasión, marcando el camino de los que habrían de venir después, el escocés Obree, Boardman, Indurain y Rominger.

Polivalencia

Su palmarés es rico como pocos, pues ahí entran mundiales de ruta y pista -imaginaros qué tipo de persecucionista podía ser-, un gran vuelta, varios monumentos y muchos triunfos por doquier.

Si el récord de la hora forma parte indisoluble de su recuerdo, no menos lo es ese Giro de 1984 que le gana a Laurent Fignon con toda la «ayuda» del mundo, como si la Italia de Bertoglio, Battaglin y Saronni necesitara también coronar al trentino.

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Un «bruto» rodador

Su enemistad con Roger De Valeminck fue mítica en Roubaix, eran dos ciclistas maestros en lo suyo, Moser ganó hasta tres ediciones del tirón -algo inédito desde la Segunda Guerra Mundial- para cabreo del gitano.

Si De Vlaeminck era más sutil sobre el adoquín, el amigo italiano directamente los abordaba por la mitad para volar hacia el velódromo, sin rodeos ni abalorios, directamente chocando contra ellos.

¿Una victoria? Roubaix, año 1978

En la Roubaix del 78, Moser, arco iris a la espalda, arco iris que ganó en Venezuela, se presentó ante “Monsieur Roubaix” como alternativa ganadora a la mejor carrera del año.

El italiano, listo como el hambre, jugó sus bazas sin esperar instrucciones del gran jefe.

Realizó dos ataques, primero a 23 de meta y luego a 18 para romper la resistencia de Maertens y Raas, mientras el influjo de De Vlaeminck se hacía notar.

Moser llegó solo al velódromo y De Vlaeminck echaba fuego.

“Este tipo es un desagradecido” dijo el belga.

MARCAS COLABORADORAS
GobikShimanoDT SwissFinisher
Ara Lleida

El debate.

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  1. Fignon perdió dos grandes en la última crono. El Giro del 84 y el Tour del 89.
    Moser, un icono de finales de los 70s y principios de los 80s. Sus duelos con Saronni fueron míticos.

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