El Mundial de Italia y España no tuvo nada que ver
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No sé el motivo, pero la selección italiana fue una de las últimas selecciones que anunció su alineación para el mundial.
Cuando lo hicieron, este tweet me llamó mucho la atención.
Es cierto, la nazionale no vive sus mejores días, un equipo acostumbrado a traer casi tantos corredores como estrellas, a ser siempre protagonista y a llevar la manija de la carrera.
Tanto italianos como españoles, protagonistas en un porrón de mundiales, han traído lo mejor de lo que podían disponer para esta carrera y en pleno mes de agosto, dos semanas después del Tour y a tres de la Vuelta.
Así las cosas, sin embargo, la diferencia entre ambos bloques ha sido importante.
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Italia ha corrido a lo grande, como siempre, tomando riesgos y asumiendo algún control sobre la carrera, sabedora que era inferior a daneses y belgas.
Matteo Trentin estuvo hasta que se cayó no sé muy bien cómo, entiendo que enganchado con la valla o alguien del público, y Alberto Bettiol sencillamente lo bordó.
Dijo que soñó en grade, y lo hizo.
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Armó y disparó entre Van der Poel, Van Aert, Evenepoel, Pedersen, Pogacar y cia.
Rodó muchos kilómetros sólo, tuvo tiro de cámara y protagonismo en una carrera épica y consiguió acelerar la reacción de los grandes por detrás.
Su diferencia nunca superó el medio minuto, pero se vació incluso en medio del diluvio.
Puso el azul italiano donde siempre ha estado, entre las mejores del mundo.
Por contra España ha cuajado un mundial decepcionante, en el que no atisbo autocrítica alguna.
Pascual Momparler ha llevado lo mejor que podía llevar -no sé yo si a la vista de lo visto, Lazkano habría cambiado mucho el panorama- hasta ahí, nada que decir, pero una vez en carrera, el tsunami que se montó barrió el maillot español de vanguardia.
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Ion Izagirre y Alex Aranburu fueron los últimos en aguantar, pero nunca se les vio con opciones ni siquiera de pillar un corte.
Iván García Cortina, que aquí tenía un buen terreno, ni asomó, en otra actuación muy lejana a lo que podríamos esperar de él.
La forma de caer de una y otra selección es a lo que vamos.
Ni Italia ni España llevaban equipos de relumbrón, pero unos decidieron dejar marca en la carrera mientras otros siguen, cinco años después de Valverde e Innsbruck, completamente ajenos a las mejores plazas de una carrera como el Mundial.
Imagen: Federciclismo








Pascual Momparler antes de la carrera: «No vamos a ser amarrateguis, iremos a por medalla porque da igual ser 9º que 20º»
Sí, efectivamente, ya se vio que os da igual.
Poco se habla del Mundial que hizo el 🇻🇦.