La remontada eterna de Valverde en la Pandera
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Hace veinte años, Alejandro Valverde era un prometedor neoprofesional, integrado en el equipo Kelme, con áurea de imbatido, un palmarés brutal en aficionados y no pocas miradas sobre él. Hace también veinte años la Sierra de La Pandera en Jaén se estrenaba en la Vuelta a España con victoria de Roberto Heras.
Qué Vuelta aquella, la famosa de Aitor González, haciendo oídos sordos ante los gritos de Óscar Sevilla en el Angliru, vestido de oro, pidiéndole al guipuzcoano que le esperara.
Aitor se fue con Heras y cimentó su triunfo en la Vuelta, una carrera que celebró el epílogo en el Bernabéu.
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El día del Angliru, Alejandro Valverde, compañero de Aitor y Sevilla, ponía pie a tierra en la Vuelta que le vio debutar y concluía casi por completo su primera campaña de profesional, sin victorias, pero dejando detallitos por el camino.
Tenía 22 primaveras y estaba en puertas de la gran explosión, la temporada 2003.
Aquel año, con 23 tacos, comenzó a construir la leyenda que conocemos hoy en día.
Se estrenó en Vitoria, en la Itzulia, nada menos, ganando al sprint a Rebellin y Wegmann, abriendo el grifo de la gloria y púrpura casi perpetua.
Esa temporada escondía otras sorpresitas del prodigio murciano.
Una poco esperada, al menos por mi parte, como fue la solidez mostrada en la lucha por la general de aquella Vuelta a España, una edición en la que tomó forma el mito perpetuo de Alejandro Valverde en el alto de La Pandera.
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Tras ganar al sprint en la coronilla del altísimo Port d´ Envalira, Valverde presenció en la Vuelta otro drama equiparable al de Sevilla y Aitor un año antes.
Esta vez el protagonista era Isidro Nozal, caballo ganador de Manolo Saiz para conquistar la general tras una escapada de primera semana que le dio un tiempo precioso.
Pero aquel mocetón cántabro, de quien nunca entendí sus motivos para ser ciclista, se derrumbaba con el paso de los días y el acoso de Roberto Heras.
Y así llegamos al día de La Pandera, con Heras y Cárdenas como seguros ganadores -es increíble lo convencido que Carlos de Andrés se muestra en el directo- y Valverde viniendo por detrás -con el aviso de Ernest Riveras, antes de pasarse a las motos- para remontar casi bajo el arco.
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Este tweet corre estos días recordándolo…
Aquel Valverde escribía ya la historia de su puño y letra, protagonizando jornadas que sobreviven al tiempo y envejecen muy bien, viéndole ahí, sin casco y con pelo.
Veinte años después nos pellizcamos ante la trayectoria más monumental jamás vista, con sus luces y también sombras -en ese Kelme convivía con un tal Manzano-, pero única e intransferible.
Sólo el irse tan atrás, para recordar aquellas gestas, habla de la profundidad del personaje.
Imagen: Sport








Una pena que se haya tenido que dopar para ser capaz de ganar en la EPOca 😔.
Carlos de Andrés siempre igual con Valverde. Se sorprendía cuando todos los demás sabíamos que Valverde era capaz de eso y mucho más. VALVERDE cuanto te vamos a hechar de menos. Hoy es el mundial y llevavanos 15 años sabiendo que teníamos opción a medalla.