Imola: Un mundial en Italia es la mejor noticia
Lo más leído
1Las puertas que Pogačar le ha cerrado a Van der Poel 2Vauquelin salta de Arkea a Ineos GrenadiersEn el Mundial de Imola nos vendrán recuerdos de Florencia, Verona…
[pro_ad_display_adzone id=»37174″]
Días de trasiego de sedes, candidaturas y opciones hasta que Imola se ha llevado el Mundial de ciclismo de 2020.
Es el mundial de la pandemia, en la Emilia Romagna, la antigua ciudad estado de Imola, cercana al kilómetro cero del incendio que entró hace más de medio por Lombardía y prendió por Europa.
Una alegría para esta bellísima tierra, el corredor del Po, por donde se dispone una rica región, llena de símbolos, también ciclistas, en formato reducido: no habrá ni juniors ni sub 23, eso para el año que viene.
[pro_ad_display_adzone id=»21040″]
Un mundial en Europa es otra cosa, lo hemos apreciado estos años, y aunque desde otros continentes siente mal, es la pura y dura realidad
Europa concentra habitualmente las selecciones favoritas y los campeones, eso sí la estampa de este año se prevé diferente a la tradicional, ese crisol de banderas venidas de medio mundo posiblemente quede reducido a la mínima expresión, como el el Tour vamos, mientras menos público en la cuenta, mejor para controlar la puta pandemia
Y si en Europa un mundial luce, ya no digamos Italia, la cuna de esta carrera, el renacimiento puesto al servicio del ciclismo, con un entorno que a la vista está, una selección azul que es referencia siempre y un conocimiento por parte de sus aficionados que no genera dudas.
Y si todo sale bien, el Giro a los pocos días.
Esperemos que el veinte veinte nos lo respete.
[elementor-template id=»36790″]
Se anuncia la llegada en el circuito de velocidad, allí donde entró cual rayo en medio del aguacero, Ilnur Zakarin en una etapa del Giro.
Que sea en un circuito aligera mucho la improvisación logística que seguro existe en una candidata que se adjudica a las tres semanas del evento, pero así es este tiempo que nos ha tocado vivir.
El mundial en Imola será duro y hay apuestas por el desnivel, ubicándolo en contexto y buscando el atractivo en las cuestas cuando a veces no es la clave del espectáculo.
Mucho mejor Imola que el engendro de Mundial que se esbozaba en La Planche des Belles Filles, una etapa de Tour para decidir el campeón del mundo, con una dureza injustificada y un poder de disuasión, dejarlo todo para el final, tremendo.
Se ha impuesto la cordura y la candidatura italiana ofrecerá todo lo que queremos en un mundial, la carrera más bonita del año.
Mads Pedersen parece que no será el primer ciclista en vestir el arcoiris dos años seguidos.
Cuida y dale años a tu bicicleta
[pro_ad_display_adzone id=»34485″]








Bugno 1991 y 1992
Bettini 2006 y 2007
Sagan 2015, 2016 y 2017
Mamma mía!!!